Turismo Carretera

30/07/2018

Una marca registrada

Mauricio Lambiris (Ford) ganó un carrerón en Rafaela, que siempre es sinónimo de buen espectáculo, tras una dura pelea con Agustín Canapino (Chevrolet).

Fotos: Prensa ACTC.

Rafaela es una fija para las buenas carreras. Se volvió a comprobar ayer en la octava fecha del TC en la que Mauricio Lambiris (Ford) ganó la Carrera del Millón. El uruguayo prevaleció en una dura lucha sobre el campeón Agustín Canapino (Chevrolet). Ambos lo dieron todo, pero las características del escenario fueron claves.

La crisis para los escépticos -o meseta para los moderados- a la hora de analizar el presente del automovilismo nacional, corresponde a varios factores. Uno de ellos son los autódromos. En la última década se inauguraron varios, pero sacando Termas de Río Hondo (Santiago del Estero) y en contadas ocasiones en Toay (La Pampa), los grandes espectáculos se ven en los viejos circuitos. Buenos Aires, Rafaela y El Zonda-Eduardo Copello, todos estrenados en la década de 1950, son claros ejemplos.

¿Por qué no se emplean estos modelos a la hora de construir un trazado? El óvalo santafesino, cortado por tres chicanas, mantiene su vigencia con el plus de la adrenalina y tensión que se vive en cada carrera, donde un piloto orilla los 290,7 km/h (velocidad registrada por Juan Pablo Gianini en la final) con un auto que supera los 400 caballos y ahí demuestran por qué no son iguales al resto de los mortales. La exigencia al máximo en el Templo de la Velocidad es lo que motiva a la gente y llevó este fin de semana a 40.000 fanáticos (según la categoría), que se hicieron presentes a pesar del frío y a generales a un precio de 600 pesos, en un fin de mes y delicado momento económico de la Argentina.

Mauricio Lambiris al frente del colorido pelotón del TC.

Mauricio Lambiris al frente del colorido pelotón del TC.

El trazado permitió un carrerón entre Lambiris y Canapino, quienes pelearon hasta la última vuelta. El campeón llegó a pasar al charrúa en el giro final, pero al cortar la primera chicana debió devolverle la posición. “Agradezco a Agustín que se comportó como un profesional toda la carrera. A veces cuando la victoria no llegaba me preguntaba qué estaba haciendo mal. Pero hoy llegó este gran triunfo”, dijo el nuevo vencedor, que es tercer piloto nacido en otro país en ganar en la especialidad. Se suma a su compatriota Héctor Supicci Sedes, que venció en el GP del Sur Argentino de 1938, y a Carmelo Galbato, oriundo de Messina, Italia, quien logró cinco éxitos, el último en la Vuelta de Allen de 1968.

“Me faltó muy poquito, pero me ganó muy bien. Él frenaba mejor yo, su auto era una bala y yo no podía frenar como Mauricio (Lambiris)”, sostuvo Canapino, que cumplió 150 carreras en la categoría. El Titán es séptimo en el certamen que sigue liderando Jonatan Castellano (Dodge), séptimo ayer. “Hice el ‘1’ el viernes, el sábado me equivoqué y en la serie me enredé. En la final esperé que los dos primeros se pasen, pero no pasó”, contó Gianini, que completó el podio.

Lambiris se llevó el millón de pesos y otro gran premio: su primer triunfo en el TC y en una competencia que será difícil de olvidar.

PREMIO DEVALUADO

Esto surge si se toma como referencia los valores cambiarios del peso con respecto al dólar, según el Banco Nación, en cada edición de la Carrera del Millón. En 2016 Mariano Werner se llevó 66.600 dólares, en 2017 Emiliano Spataro unos 55.500 y ayer Mauricio Lambiris desembolsó unos 36.600 “verdes”. Hugo Mazzacane, presidente de la ACTC, anunció que “para 2019 el premio será de dos millones de pesos”. Habrá que ver cuál es la realidad del país y en cuánto contribuye al piloto quedarse con el triunfo.

PorDarío Coronel