Turismo Carretera

28/12/2017

Una fiesta cara

En este informe te revelamos cuánto cuesta una fecha de TC, cuánto dinero salieron los 1.000 Km de Buenos Aires y lo que tendría que aportar Río Cuarto para volver.

El Turismo Carretera es un fenómeno popular. La categoría suele llenar los autódromos en diversos puntos del país. Pero para tener ese evento se debe desembolsar una fortuna. Una fuente importante de la ACTC le confió a CORSA algunos detalles, que sirven para entender cómo funciona el negocio, que a veces rinde y otras no.

Entre los saldos negativos del 2017 están los 1.000 Kilómetros de Buenos Aires con los que la popular categoría celebró sus 80 años. El costo operativo para esa fecha especial le valieron a la ACTC cerca de 12 millones de pesos. Ese evento fue a pérdida y solo se gastó en esa oportunidad porque era su aniversario y ameritaba hacerlo en el Autódromo.

Por el balance en el “debe”, los innumerables requerimientos que se debieron cumplir y trámites que tuvo que hacer la ACTC ante la Agencia Gubernamental de Control (AGC) en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), está abierta la posibilidad de que los 1.000 KM o 1.000 Millas en 2018, no sean en el Oscar y Juan Gálvez.

Los responsables del Autódromo de Toay quieren esa carrera especial y sería una alternativa si estuviesen dispuestos a pagar los costos adicionales. Más allá del interés pampeano, hay otro problema con el escenario porteño y tiene que ver con la fecha, ya que el GCBA propuso agosto y la categoría quiere hacerla el 3 de abril para aprovechar la luz natural, si son 1.000 Millas y la competencia pueda superar las nueve horas. A esto hay que sumarle la importante obra que se deberá hacer en la zona del lago, algo que demandará un alto presupuesto para el Gobierno Porteño.  

Toay y otros hacen lo necesario para tener al TC, un evento que mueve entre 30.000 a 40.000 personas y que genera un impacto económico a favor en una ciudad o región. Para ello se debe pagar un canon que oscila los 4/5 millones de pesos. Cabe recordar que desde esta temporada el Estado Nacional no le aporta un centavo a la ACTC por la televisación y la entidad debió correr con ese costo. El contrato con la TV Pública es hasta 2019 inclusive.

Si el presupuesto de una carrera lo solventa el Estado, las entradas suelen ser accesibles como el caso de Toay y Termas de Río Hondo, aunque en el trazado santiagueño “se hizo todo lo posible para echar a la gente”, según afirma la fuente consultada. Su apreciación apunta a que el público no puede hacer asado porque el escenario podría perder el Grado 2 de la FIA, a pesar de que en el mejor de los casos, y siendo Grado 1, es muy difícil que prevalezca sobre Buenos Aires ante una eventual visita de la F.1... En cambio, si el que paga la carrera es el club organizador o el autódromo, los boletos son salados, como en Rafaela y en La Plata donde las generales salieron 500 pesos.

Salir del calendario del teceísta y pretender regresar puede costar aún más caro. No solo por el hecho de quitarle una fecha a otra sede, si no por las obras necesarias para acondicionar el autódromo. Más si se trata de uno que roza el estado de abandono como el de Río Cuarto, cuyos actuales dirigentes recibieron a una comitiva de la ACTC hace unas semanas.

Con el asfalto casi destruido y con césped en la extensión del circuito cordobés, variante hecha en su momento para el TC, es necesario repavimentar todo el dibujo más largo de 4.047 metros. Eso y otros trabajos, requerirían unos 60 millones de pesos. Por eso desde Río Cuarto apuntan a conseguir una ayuda provincial. Desde 2012 que la popular categoría no visita esa ciudad, oportunidad en la que venció Juan Bautista DeBenedictis (Ford). La última vez que se corrió en Córdoba fue en 2014, en Alta Gracia, con triunfo de Matías Rossi (Chevrolet).

Tener una fecha de TC no es poca cosa. Los gobiernos provinciales que apuestan por el evento para 2018, más allá de un posible incremento en el canon, son: Entre Ríos con sus tres carreras en Paraná, Concepción del Uruguay y Concordia, San Luis con La Pedrera y el Rosendo Hernández, Neuquén con Centenario, Río Negro con Viedma, La Pampa con Toay, Chubut con Comodoro Rivadavia o Trelew y San Juan con el nuevo circuito que se construye en Albardón. Santiago del Estero con Termas de Río Hondo sería un interrogante. Y San Nicolás (Buenos Aires) tendría su flamante autódromo para mayo y ofrece estrenarlo con la octogenaria categoría. 

Los tiempos cambiaron. Se terminaron las épocas cuando, en su mayoría, abundaban los clubes en las organizaciones de las carreras del TC. Cada vez son menos las plazas que se arman de esa manera. Son referencias del profesionalismo que caracteriza a la popular categoría. El evento teceísta “garpa”, deja beneficios, pero así cuesta.

PorDarío Coronel