Turismo Carretera

09/08/2017

A todo motor

Jhonny Laboritto afirma que la clave de su éxito es la dedicación y trabajo. Con Josito Di Palma busca su décimo título y su cuarta marca en conseguirlo.

Desde la llegada de los motores multiválvulas se planteó la problemática de que los preparadores tendrían menos participación. Pero Jhonny Laboritto marca otra vez la diferencia, tal como lo viene haciendo desde hace 15 años. En diálogo con CORSA, afirma que “no tiene ningún secreto”.

A diferencia de los barilleros, los impulsores actuales no permiten un desarrollo y un trabajo ciento por ciento artesanal del preparador. Pero Jhonny siempre tiene algo más. Un jugo extra para exprimirle al motor. Claro que de tener una receta, un camino, una llave oculta que lo lleve a los triunfos no lo diría. Lo que sí asegura el motorista de Dolores es que su clave es “la dedicación, ganas y mucho trabajo. También invierto mucho en mi taller. Las máquinas que traigo de afuera para trabajar con los motores ayudan mucho”.

Cada vez que un piloto quiere pelear por el título o está en una instancia definitoria, recurrir a él es una costumbre. Pasó con Guillermo Ortelli (Chevrolet) en la última fecha de 2016, cuando junto con su equipo, el JP Carrera, decidieron apostar a Jhonny para ser campeón, reemplazando la asistencia de Fabián Giustozzi. Y lo lograron. El de Salto logró su séptima corona y Laboritto, su novena estrella en 13 temporadas.

Su experiencia también es determinante. Jhonny está en la categoría desde 1980, cuando le preparaba motores para el Dodge de Miguel Atauri. Su primer gran éxito llegó en el Gran Premio de 1986, el último que corrió la categoría, cuando le proveyó de fierros a Pedro Doumic, sorpresivo ganador en el cierre disputado en La Pampa.

Como el histórico Jorge Pedersoli, Laboritto ya fue campeón con tres marcas, Ford, Omar Martínez (2004), Juan Manuel Silva (2005) y Mauro Giallombardo (2012); Chevrolet, Ortelli (2008/11/16), Agustín Canapino (2010) y Matías Rossi (2014, el último con motor barillero) y Dodge, con Norberto Fontana (2006). Le resta uno con Torino y trabaja para que Josito Di Palma lo consiga.

“Sería especial porque es la marca que me falta y encima hace mucho que no sale campeón”, cuenta Jhonny. El equipo de sus hijos, el Laboritto Jr, atiende el coche del arrecifeño. A pesar de los problemas que tuvo su auto en los 1.000 Kilómetros de Buenos Aires, ha sido muy bueno y regular el nivel de su Toro en la temporada. Di Palma, líder del campeonato, es el único que repitió victoria en el año (Neuquén y Concepción del Uruguay) y se mantiene arriba a pesar de tener 30 kilos de lastre, 20 por su primer triunfo y 10 por el segundo.

Si bien afirma que “le estoy dando una mano a Matías Rossi (Ford) con su motor”, Laboritto tiene el ojo puesto en ser campeón con Torino. Cortar la larga sequía del Toro que no logra un título desde 1971 con Luis Rubén Di Palma, ser campeón con todas las marcas y lograr que el equipo de sus hijos alcance la cúspide, es el gran desafío para el preparador de Dolores. Tiene con qué plasmarlo. 

PorDiego Durruty