Turismo Carretera

17/04/2017

No todo pasa…

Tuvo que ocurrir un fuerte accidente para que se tomen medidas en pos de mejorar la seguridad de los autos.

Después del accidente en la final de Olavarría entre Santiago Mangoni (Chevrolet) y Mathias Nolesi (Ford) y las consecuencias para los pilotos, en especial para el primero de los nombrados cuya recuperación llevará mínimo seis meses, la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC) tomó una serie de medidas para contribuir en el mejoramiento de la seguridad de los autos.

La idea es reducir los efectos del tan peligroso golpe lateral del lado del piloto. Para ello desde este fin de semana se implementó una lámina de aluminio de alta resistencia para la absorción de energía. Está ubicada a 25 mm de la ya existente en la parte interna de las puertas. A su vez se agregó una red en la ventanilla izquierda. También se puso un sistema que permite la rápida desconexión de la palanca de cambios con el objetivo extraer al corredor, en caso de un accidente, desde el costado derecho en forma más inmediata.

En menos de 10 días todos los equipos lograron reforzar los autos con estas variantes. La determinación de la ACTC es destacable. Pero ¿siempre se debe esperar al hecho consumado para evitar o reducir perjuicios en los pilotos? ¿Por qué no se trabaja de forma constante en la seguridad y no solo cuando pasan las cosas? Se trata del TC, la categoría más popular del país y donde un piloto requiere arriba de 500.000 pesos de costo operativo por carrera para pelear adelante.

Lo acontecido en Olavarría fue un nuevo llamado de atención. Mangoni, quien recibió el golpe lateral, la puede contar. Si bien fueron choques diferentes, el recordado Guido Falaschi no tuvo esa suerte. Siempre se debe trabajar en la seguridad y no solo después de que pasen las cosas…     

PorDarío Coronel