Turismo Carretera

13/11/2016

Nunca más...

Se cumplen cinco años de la trágica muerte de Guido Falaschi. Un día negro que marcó el automovilismo contemporáneo. ¿Cambió algo? ¿O su muerte fue en vano?

Aquél maldito y caluroso mediodía del domingo 13 de noviembre de 2011 fue el marco de la tragedia de Guido Falaschi en Balcarce. La imagen de su Ford de TC cruzado en plena recta opuesta, la nube de polvo, el Torino de Néstor Girolami chocándolo de lleno… Imágenes escalofriantes que quitan la respiración. No es para menos: fue la muerte de un chico de 22 años con un talento innato.

El Príncipe, como lo bautizó el recordado Titi Camps, era uno de los máximos exponentes de la nueva generación que desde el inicio de esta década se fueron transformando en referentes actuales. En apenas cuatro temporadas el recordado piloto de Las Parejas, Santa Fe, se ganó su lugar en el automovilismo grande.

En 2008 Falaschi fue campeón de la Fórmula Renault 2.0 con el equipo GF Racing de Gabriel Furlan y con un Ford también resultó subcampeón del TC Pista, detrás de Agustín Canapino. En 2009 llegó al Top Race, donde un año más tarde logró su debut triunfal en el Chaco y terminó ganando la Copa América, un minitorneo de seis fechas. Fue de la mano del Sportteam de Sergio Polze, una persona clave en su carrera.

En 2011 alcanzó su mejor nivel y se mostró súper competitivo: volvió al triunfo en el Top Race donde, entre otros festejos, ganó La Carrera del Año en Buenos Aires y se clasificó para la Etapa Final, la instancia decisiva por el título. Corrió su primera temporada permanente en el TC 2000 y en Termas de Río Hondo venció con el Renault Fluence semificial del Sportteam. Por si fuera poco, logró su primer triunfo en TC. Fue en Junín con un Falcon del entonces HAZ Racing Team.

Guido se había clasificado para la Copa de Oro de la popular categoría. Pero estuvo afuera en las dos primeras dos fechas del minitorneo que define al campeón tras cumplir las dos carreras de suspensión por su toque a Diego Aventin en Paraná, en el cierre de la etapa regular… Volvió con todo y fue protagonista. Por eso aquella carrera en Balcarce era tan importante para él. Uno de sus últimos tuits (@guidofalaschi) fue el 9/11/2011: "Estoy pensando en Balcarce. Ojalá funcionemos muy bien y hagamos podio así se lo regalo a César Filippa" (N.de.R: integrante del HAZ que había fallecido recientemente). El Príncipe logró la pole y se quedó con el récord del Juan Manuel Fangio: 1m 39s643, con el dibujo que incluye la chicana. Hasta su última vuelta intentó superar a Mauro Giallombardo. Aquél día Guido dio todo por ganar, hasta su propia vida.

Pero se produjo el lamentable desenlace. No fue un accidente porque se podría haber evitado. Primero, el golpe de Emanuel Moriatis en el final, que hubiese obligado la salida del Auto de Seguridad y terminar la carrera en esa condición. Luego la inoportuna vuelta a pista de Leonel Larrauri tras su despiste, que generó que los punteros quieran esquivarlo. Falaschi lo intentó, pero terminó golpeando contra los muñecos de gomas, que eran de camiones y debían ser de autos, y no estaban enzunchadas. Por eso su golpe no fue absorbido como debía y terminó rebotando contra la pista, para ser embestido –involuntariamente- por Guillermo Ortelli. Sin pausas el drama siguió con la nube de tierra y Girolami, que no alcanzó a evitar impacto y el final. “No falló nada...”, fue la triste frase del ex presidente de la Asociación Corredores Turismo Carretera, Oscar Aventin, a pesar que desde aquella vez el TC nunca más corrió en Balcarce. 

El automovilismo es un deporte de alto riesgo, pero se debe trabajar para que esa condición pueda reducirse. CORSA les consultó a algunos colegas del recordado Falaschi para saber qué cambió tras su fatalidad. ¿Valió la pena su muerte? ¿O fue en vano? 

“El tema cambió para mejor. Igual es lamentable que se hagan cosas cuando pasa una tragedia. No sé por qué en nuestro país siempre pasa eso. Respecto de los autódromos, no hace falta tener una fortuna para adecuarlo de forma óptima en el aspecto seguridad. Paraná no tiene una banca estatal y siempre está en buen estado”, sostuvo Matías Rossi. 

“Si no estás ayudado por un gobierno provincial estás al horno para tener un autódromo en condiciones. Lo que ocurre en Paraná es que su club tiene mucha experiencia y por eso sin tener el sustento económico de Termas de Río Hondo, por ejemplo, nuestro circuito siempre presenta buenas condiciones”, manifestó Mariano Werner, en referencia al autódromo de su ciudad.

“En general noté un cambio positivo. Se mejoró con el tema de las gomas en los circuitos. Pero siempre hacen falta cosas, nunca estás al ciento por ciento en el área seguridad”, indicó Néstor Girolami, quien en 2014 le aseguró a La Única que “no me considero responsable del accidente de Guido”. 

“Cambiaron varias cosas como la forma de correr de algunos pilotos, que se miden cuando antes no lo hacían. También ciertas medidas de seguridad en los autódromos. Pero no solo en la Argentina se cambian radicalmente las cosas cuando pasa una tragedia. En el GP de San Marino de 1994 se murieron dos pilotos en dos días (Ayrton Senna y Roland Ratzenberger) y la Fórmula 1 cambió considerablemente el área seguridad, tanto en los autos como en los circuitos”, afirmó Emiliano Spataro. “El problema a veces pasa por los responsables de los autódromos, como algunos que no tienen idea de cuántos cilindros tiene un motor de TC. Así es muy complicado”, sentenció el bicampeón de Top Race 2007/08.

La tendencia sobre la seguridad en los autódromos cambió a favor con el tema de las gomas enzunchadas. También en varios circuitos se hicieron ampliaciones de asfalto en las curvas. Pero la tierra y el polvo siguen siendo problemas sin resolver. O casos como el de Rosario con una ondulación en su primera curva desde el día de su reestreno en 2012. Respecto de la actitud de los pilotos, hay de todo, ello sumado a la falta de unificación de criterios de la ACTC y la CDA del Automóvil Club Argentino. Considerando maniobras parecidas a veces los comisarios deportivos son permisivos, en otras, en cambio, no tienen contemplaciones. 

Pero a favor de las entidades fiscalizadoras y en especial de la ACTC, la mayoría de los pilotos tampoco participan cuando son invitados a visitar un circuito y corroborar su estado antes que deban correr allí. “Eso depende de los comisarios deportivos”, suele repetir la mayoría. El compromiso por la seguridad corresponde a todos lo que sería un gran homenaje a la memoria de Guido Falaschi. 

UN AVISO
Agustín Canapino, oficialmente, nació el 19 de enero de 1990. Pero volvió a nacer el viernes 11 de noviembre de 2011. Fue cuando sufrió un espectacular golpe con su Chevy, también en Balcarce. En la previa el arrecifeño sufrió una falla en los frenos, siguió de largo en la primera curva y salió despedido cayendo a un acantilado. El auto quedó totalmente destruido. El campeón 2010, gracias a Dios, puede contarla. Al respecto, ningún responsable hizo nada. Era un aviso de que el circuito no estaba en 
condiciones…

PorDarío Coronel