Turismo Carretera

30/09/2016

Se restauró el Fairlane de Angeletti

Uno de los autos más emblemáticos del TC ya tiene su lugar en el Museo del Autódromo Mouras de La Plata.

Angeletti y su Fairlane marcaron una época en el TC.

Se trata de uno de los autos que revolucionó el Turismo Carretera al punto de ser prohibido de un año para el otro. Es el Ford Fairlane del recordado Oscar Mario Angeletti con el que el piloto de Burzaco fue la sensación de la temporada 1989, en la que fue subcampeón tras una mítica carrera disputada en Tandil. Esa máquina fue restaurada y ya descansa en el Museo del Autódromo Roberto Mouras, en La Plata.

Luego de ser campeón en 1986 con dos triunfos en su segunda temporada completa en la popular categoría, de tener un 1987 no tan competitivo y de volver a pelear en 1988, Pupi apostó a lo grande para 1989 y sacó provecho de la decisión de la ACTC de tomar medidas en el aspecto técnico para reducir el dominio de Dodge, que venía arrasando con ocho títulos seguidos entre 1981 y 1988 inclusive, y potenciar las chances de los Ford y Chevrolet.

Fiel a su estilo -nunca mezquino al acelerador- no especuló y en lugar de preparar un Falcon se la jugó por un modelo que era una incógnita: el Fairlane. Este auto poseía una carrocería parecida a la del Dodge, pero claro, con motor del Óvalo, aunque pesaba entre 20 y 30 kilos más que un Falcon, lo que complicaba su aceleración.

“Me gustó su perfil, sus líneas aerodinámicas. En la ACTC me dijeron que sí, que lo armara, pero se mataban de risa…”, contó años más tarde Angeletti sobre la elección del Fairlane, que también tenía una mayor distancia entre ejes y trochas más anchas, que contribuían a la estabilidad direccional. Asimismo, contaba con suspensiones que transmitían muy bien la potencia al piso.

El debut del Fairlane se hizo esperar hasta la tercera fecha de 1989 corrida el 23 de abril en el Autódromo Juan Manuel Fangio de Balcarce. Fue segundo en su serie detrás de Roberto Mouras (Chevrolet), pero en la final culminó décimo con problemas de temperatura de agua. Esa carrera la ganó Jorge Oyhanart (Ford).

El primero de sus cuatro triunfos llegó el 11 de junio en el Autódromo de Buenos Aires. Después repitió el 17/09 en el Semipermanente “El Panorámico” de Junín y el 5/11 en el Autódromo de Nueve de Julio. A esta altura Pupi era fuerte candidato al título; mientras que su máquina ya tenía varios nombres como “Buquebús”, “Transatlántico”, “Ballena” o “Jumbo”.

Lo mejor estaba por llegar, a pesar de no alcanzar Angeletti su segunda corona. Es que en ocasiones una hazaña puede superar a las frías estadísticas. Eso fue lo que consiguió el piloto de Burzaco en el Semipermanente de Tandil el 17 de diciembre cuando cruzó la meta con tres neumáticos y la llanta delantera izquierda a plena chispas, tras transitar medio circuito, algo más de 16 kilómetros.

Perdió el título ante Oscar Roberto Castellano, que logró su tercero al hilo, pero Pupi ganó por suma de tiempos la carrera que se estipuló a dos series (1° y 5°), seguido en la clasificación general por el propio Zorro de Lobería y Vicente Alberto Pernía (Dodge).

Ante la demostración del Fairlane de Angeletti y como otros colegas querían emularlo para 1990, las risas de la ACTC sobre el Fairlane se transformaron en respeto y cuidado. Para la siguiente temporada Angeletti presentó un Falcon en Santa Teresita, donde tuvo un fuerte accidente que casi le cuesta la vida. Por ello Pupi tiempo después decidió su retiro.

Ese año Angeletti le vendió el Fairlane a Eduardo Blaquier y éste hizo lo propio con Néstor Apella, que lo corrió en el TC Pista en 1997, al igual que Gerardo Belmartino, en 2004. En 2007 lo adquirió Emiliano Acuña y lo adoptó para correr en un par de carreras del TC Mouras. Luego el auto volvió a la inactividad para ser restaurado y desde el pasado fin de semana ya se encuentra en el Museo del Autódromo Roberto Mouras, en La Plata.

“Hace un año, más o menos, un día el padre de Emiliano Acuña me trajo un casco con la jaula. Tiene un montón de partes originales que aportó Néstor Apella. El auto lo restauró Pedro Saco en su taller de Venado Tuerto y ya está en el Museo”, le explicó a CORSA el presidente de la ACTC, Hugo Mazzacane, también hacedor del museo en el autódromo platense. “Hay que mantener la historia viviente. No se puede perder eso en el TC, por eso buscamos autos emblemáticos. Tenemos más de 60 coches”, agregó el ex piloto.

La restauración de ese auto es un homenaje al espíritu luchador de Oscar Mario Angeletti, que falleció el 7 de diciembre de 2011, a 23 días de cumplir 64 años, luego de pelear mucho tiempo con una larga enfermedad. Ahora su legendario Ford Fairlane descansa en el museo teceísta y luce como aquél 1989, cuando las hazañas del Pupi valieron tanto o más que otro título.

PorDarío Coronel