Argentinos en el exterior

20/10/2017

Una cuestión de Estado

Solventar el costo de un año en la Fórmula 1 es imposible si un argentino no tiene apoyo gubernamental. Por qué ello es la clave para cambiar la historia.

Que haya pasado una década desde que un argentino se subió a un Fórmula 1 por última vez es un llamado de atención. Una paradoja en una tierra donde el automovilismo es una tradición y origen del “Quíntuple” Juan Manuel Fangio (1951/54/55/56/57) y los subcampeones mundiales José Froilán González (1954) y Carlos Alberto Reutemann (1981). Las perspectivas -lamentablemente- no auguran un cambio. Además, no se vislumbra un programa a largo plazo con apoyo estatal que proyecte a los jóvenes talentos en el exterior.

En el caso de la Argentina, solo el Estado, en gran parte, puede solventar un desarrollo para noveles talentos que tenga como meta la máxima categoría. Esa clase de ayuda facilitó la participación de los mismísimos Fangio, González y Reutemann. El Gobierno Nacional también sería el canal ideal para que empresas privadas colaboren.

Diferente es el ejemplo mexicano donde el Estado y las empresas de Carlos Slim solventan la Escudería Telmex que llevó a la F-1 a Sergio Pérez y a Esteban Gutiérrez y hasta recuperó el Gran Premio azteca luego de 23 años.      

Después de Reutemann hubo algunos proyectos privados que llegaron a F-1 como los de Oscar Rubén Larrauri (1988/89), Norberto Fontana (1997), Esteban Tuero (1998) y Gastón Mazzacane (2000/01), el último de los nuestros en correr hace ya más de 16 años. Luego se perdió una oportunidad única con la generación integrada por José María López (34 años), Esteban Guerrieri (32), Ricardo Risatti (31), Juan Cruz Álvarez (31) o por qué no Matías Rossi (33), de haber tenido la chance de correr afuera. Salvo Rossi, el resto corrió con pilotos que luego llegaron a la F-1. El que más cerca estuvo fue Pechito López cuando integró el programa de desarrollo de pilotos de Renault F1 y luego firmó contrato con el USF1, equipo que fue una verdadera estafa...

A diferencia de la Fórmula 2 o la GP3 Series, una butaca en la Máxima no tiene un valor exacto. Depende de circunstancias particulares del piloto y del equipo. Un contrato en una escudería de mitad de tabla para atrás oscila entre 10 y 15 millones de euros. Aunque también está la variable de que si se trata de alguien muy talentoso, los costos son negociables. En cualquiera de los casos el vínculo se puede renovar por tres o cuatro años. Si el piloto aprende y demuestra que es bueno, es factible que algún equipo más importante lo pueda contratar, pero su nivel debe ser superlativo para cobrar un sueldo.

Para más referencias, Checo Pérez habría puesto 15 millones cuando llegó a Force India en 2014. Se trata del mismo equipo que le ofreció al argentino Facundo Regalia un lugar como titular para 2015 por nueve millones… El rival del bonaerense en la GP3 en 2013, y a la postre campeón, el ruso Daniil Kvyat habría aterrizado en Red Bull en 2014 con casi 20 millones; mientras que Carlos Sainz Jr. arribó a Toro Rosso en 2015 por una suma estimada entre 12 y 15 millones.      

Esos costos son una utopía para un argentino que tenga solo apoyo privado. Si bien hay otras prioridades más importantes, el apoyar a pilotos en el primer nivel resultaría un gran negocio. El Estado podría ver con buenos ojos, por ejemplo, la promoción turística en los diferentes circuitos (la Máxima recorre cuatro continentes y 21 países) y la difusión de las empresas nacionales y privadas que ayuden a nuestros corredores. Eso hasta sería un canal de inversiones. Caso contrario, si no puede solventar ese gasto directo para F-1, habría que encarar un proyecto a largo plazo en divisiones promocionales y una vez a las puertas de la Máxima, manejar el costo entre presupuesto estatal y privado. 

Se habla por estos días de la posible vuelta de la Fórmula 1 a la Argentina. Si bien no hay nada firme y por ahora es solo una ilusión, concretar ese sueño con la presencia de un compatriota en la grilla de partida sería otro hecho histórico, aunque debería mantenerse en el tiempo para que no vuelvan a pasar otros diez años.   

LOS JÓVENES ARGENTINOS QUE HOY ESTÁN EN EL EXTERIOR

Marcos Siebert (21 años)
Méritos: Campeón F-4 Italiana (2016)
Presente: GP3 Series. 
Futuro: Seguir en GP3 o subir a la F-2.
Objetivo: F-1.

Sasha Fenestraz (18 años) 
Méritos: 2° en F-4 Francesa (2015). 5° en FR Europea (2016) y cerca del título (2017)
Presente: FR Europea.
Futuro: en GP3 Series o F-3 Europea.
Objetivo: F-1.

Giorgio Carrara (16 años)
Méritos: 11 títulos de karting.
Presente: F-4 Italiana.
Futuro: Seguir en F-4 Italiana. Pruebas en GP3.
Objetivo: F-1.

Facundo Regalia (25 años)
Méritos: 2° en GP3 (2013). GP2 (2014).
Presente: Sin actividad.
Futuro: FR 3.5 o la F-2.
Objetivo: F.1.

Baltazar Leguizamón (17 años)
Méritos: Podios y triunfos en F-4 Sudamericana (2016). 1 triunfo en F-4 US (2017).
Presente: F-4 US.
Futuro: F-3 US.
Objetivo: F-1.

Nicolás Dapero (19 años)
Méritos: Un triunfo en Pro Mazda (2016).
Presente: Indy Lights.
Futuro: Indy Lights.
Objetivo: IndyCar.

PorDarío Coronel