Fórmula 1

26/12/2017

Póker servido

De la mano de Lewis Hamilton, Mercedes volvió a reinar en la Máxima por cuarto año consecutivo. Esta vez, la clave del éxito fue su recuperación en la última parte del año. Esa reacción desvanecieron las esperanzas de Sebastian Vettel y Ferrari.

TEXTO, FOTO Y DISEÑOS: PAOLO D’ALESSIO

La temporada 2017 de la Fórmula 1 quedó archivada con el guión habitual de los últimos cuatro años: Mercedes campeón, nuevamente con el inglés Lewis Hamilton, y Ferrari con otra ilusión de lograr la corona que se desvaneció.

Hamilton ganó su cuarto título y empató en cetros al alemán Sebastian Vettel, su gran rival de este año, y al francés Alain Prost. “No me gusta decirlo, pero Hamilton fue el mejor este año. Trabajaremos duro y volveremos más fuertes para intentar ganar la próxima temporada”, reconoció Vettel en el podio de Abu Dhabi. “No quiero hacer promesas, pero sabemos en qué dirección debemos movernos para alcanzar a Mercedes. Nos falta algo, sobre todo velocidad”, añadió.

Estas declaraciones pusieron fin a acusaciones cruzadas que se desencadenaron después de la gira asiática en la que los resultados no beneficiaron a la Scuderia. En Singapur debido al choque entre sus autos y en Japón y Malasia por problemas técnicos.

En este análisis tampoco hay que olvidarse del incidente entre Vettel y Hamilton en Bakú, algo que para muchos pesó en el resultado final del torneo. Aunque parece una exageración ya que con los puntos extra de Azerbaiyán o la probable victoria de Vettel en Singapur, el resultado no habría cambiado. Al menos por dos razones. Después del 2016 lleno de tribulaciones por la conflictiva convivencia con el alemán Nico Rosberg y algunas distracciones mundanas, Hamilton dedicó cuerpo y alma a protagonizar una de sus mejores temporadas en la Fórmula 1. Y porque Mercedes fue capaz de reaccionar ante un rival como nunca antes lo había hecho. Desde 2014, hasta la fecha, o desde el advenimiento de las unidades de potencia, las Flechas de Plata nunca se habían enfrentado con un adversario tan competitivo como el Ferrari en este 2017.

Mercedes F1 W08

Mercedes F1 W08

En las primeras carreras el auto italiano se había mostrado mejor que el monoplaza anglo-alemán. Tanto que hizo declarar Jacques Villeneuve, que rara vez se equivoca en sus apreciaciones, que “la SF70H recuerda mucho a la F2004, el mejor Ferrari de Fórmula 1 de todos los tiempos”. Por el contrario, la gran distancia entre ejes Mercedes F1 W08 fue una virtud en las zonas rápidas, pero no en las trabadas. A eso se sumó una aerodinámica no tan buena, a diferencia de otros años, y un exceso de entre 7 y 8 kilos. En resumen, un desastre. Pero los campeones se ven en circunstancias adversas y Mercedes lo demostró. Después de la pesadilla de Hungría, donde Hamilton y Bottas acusaron serios inconvenientes, el equipo renació tras el receso de verano. Desde Spa-Francorchamps (Bélgica) en adelante marcó una serie de victorias que le dieron a Hamilton el cuarto título, mientras que Ferrari experimentó problemas de confiabilidad y, aún más grave, no pudo utilizar la cuarta versión de su unidad de potencia, que se suponía que le daría el golpe de gracia a Mercedes…

A pesar de esto, el Cavallino terminó la temporada con cinco victorias, algo muy positivo en comparación al “cero” de 2016. Aunque no fue suficiente. Según Jock Clear, coordinador de los ingenieros de Maranello, “el rendimiento siempre estuvo allí y en 2017 demostramos que volvimos a pelear adelante”. Muy cierto, más allá que los dos últimos GP’s del torneo les lanzaron mensajes de que deben seguir trabajando. En Brasil, Vettel volvió al escalón más alto del podio, pero con Hamilton largando desde el fondo por una complicada clasificación. Mientras que en Abu Dhabi, el finlandés Valtteri Bottas fue la Flecha de Plata a batir, mientras que Ferrari volvió a ocupar su habitual papel de retador número uno.

Ferrari SF70H

Ferrari SF70H

Sin embargo, el rendimiento de los autos de la Scuderia estuvo a años luz de los vehículos de Mercedes. Tanto que sobre el final Vettel y el finlandés Kimi Räikkönen se vieron obligados a soltar el acelerador en las rectas por el excesivo consumo de combustible. Un problema más para los pilotos rojos y para el nuevo gerente Corrado Iotti, que en este invierno europeo tendrá que trabajar para aumentar el rendimiento, la velocidad y la fiabilidad. En resumen, para aspirar al campeonato mundial de 2018, Ferrari tendrá que realizar un segundo milagro técnico después de su regreso a la competitividad esta temporada.

¿Los otros? Con tres victorias, Red Bull fue la tercera fuerza de 2017 en un año lleno de controversia para el equipo de Milton Keynes. Comenzó la temporada con un auto “demasiado trivial” para ser creíble, aunque cuando el RB13 demostró una buena performance fue acusado de usar suspensiones fuera de reglamento. Quedan las dudas, más cuando se pasó de la supremacía excesiva del holandés Max Verstappen en México a las opacas actuaciones en Brasil y Abu Dhabi…

Red Bull RB13

Red Bull RB13

Williams tuvo una crisis de identidad evidente, Renault estuvo lejos de tener un buen auto para luchar por los primeros puestos. McLaren tuvo una temporada desastrosa y eso motivó la ruptura de su relación con Honda, para asociarse con Renault formando un nuevo matrimonio que está lleno de incógnitas. Exactamente lo contrario de lo que le sucedió a Force India: por segundo año consecutivo, el equipo anglo-indio, con un presupuesto limitado y un propietario obligado a vivir en Inglaterra para evitar problemas judiciales, fue la revelación con un monoplaza extremadamente rápido y confiable. Sauber y Hass, en cambio, desempeñaron el papel de actores secundarios; mientras que el Toro Rosso, que a principios de año era incluso más competitivo que Red Bull, terminó la temporada en declive y se prepara para un 2018 no tan fácil al equipar sus autos con la unidad de potencia de Honda.

En este balance final no se puede obviar el trabajo de Liberty Media, tras su primer año completo después de la era de Bernie Ecclestone. Es verdad que para devolverle la gloria del pasado a la Fórmula 1 falta hacer muchas cosas, pero los primeros pasos fueron positivos ya que lograron un ambiente más “amigable” y cercano al público en general. Los eventos de Londres y Milán son un ejemplo a seguir y replicar, pero mucho menos fácil será encontrar el equilibrio adecuado entre la necesidad de mejorar el espectáculo y no distorsionar la imagen y el formato de la Fórmula 1.

Una tarea que no es simple después de años de inmovilidad que terminaron en los problemas críticos que todos conocen. Para enfatizar aún más la brecha con el pasado -y con la administración anterior- se archivó el viejo logotipo de letras negras y rojas conocido como “Flying 1” y que se presentó en 1993. Para Sean Bratches, gerente de ventas de la Fórmula 1, este diseño “... no era adecuado para las plataformas digitales modernas y la comercialización. Lo negativo era el espacio con el número 1 que no podía llegar claramente a la audiencia digital”. El nuevo logotipo, siempre de acuerdo con Bratches “... está inspirado en dos autos que cruzan la línea de meta. Es increíblemente audaz, simple y versátil”. Es el nuevo símbolo de una Fórmula 1 que debe renovarse con una serie de acciones y decisiones destinadas a acercar lo más posible el gran circo al mundo. Una misión difícil, ya veremos…