Fórmula 1

05/05/2017

Silencio, habla el jefe…

Chase Carey, mandamás de la F.1, criticó la gestión de Bernie Ecclestone y habló de sus próximos objetivos.

estadounidense Chase Carey defiende el plan con el que quiere "abrir" la categoría y acabar con la filosofía que, según su opinión, había implantado su predecesor, Bernie Ecclestone.

"Bajo el mando de Bernie (Ecclestone), la Fórmula 1 era un negocio que decía no a todo. Ahora queremos decir sí a muchas más cosas", explicó el ejecutivo.

Cuando profundiza sobre el legado de su antecesor se muestra algo contrariado con la manera que ha dirigido el circo de la F.1 en los últimos años, aunque dice tener "un gran respeto" por lo que Ecclestone hizo "construyendo este deporte".

No obstante, reconoce que se ha producido un "déficit en la dirección" del negocio, especialmente desde el punto de vista de mercadotecnia y competitivo. "Hay una diferencia de presupuesto entre equipos y eso afecta la competitividad", aseveró Carey, quien insiste en la necesidad de "abrir" la Máxima con la "innovación" como principal premisa y mejorar, así, el "espectáculo".

"Queremos ayudar a crecer a la F.1, que el negocio aumente y captar la atención de más seguidores, conectar con más gente", agregó. Por ello, en el calendario está marcado el 2020 como año para que los cambios previstos sean visibles en la competición: "Mis objetivos reales están centrados en el 2020. Estoy más preocupado por lo que será este deporte dentro de tres años que en los próximos tres meses".

Carey no ocultó que su ideal es la imitar lo que ocurre con la industria del entretenimiento deportivo de Estados Unidos, sector en el que ha desarrollado buena parte de su carrera profesional. "Tenemos que ser más que una carrera. La carrera del domingo tiene que convertirse en el centro de todo, pero queremos transmitir entretenimiento a los seguidores de la Fórmula 1 con comida, música, exposiciones, exhibiciones, cosas para todo el mundo, creando vínculos con toda la ciudad", dijo