Fórmula 1

03/02/2017

Max, el terrible...

Con 19 años Max Verstappen tiene futuro de grande en la Fórmula 1. Corre para uno de los mejores equipos de la categoría, ya logró un triunfo y no se achica ante ningún rival.

Hacía tiempo que un piloto no lograba conmocionar a la Fórmula 1 como lo hizo el holandés Max Verstappen el año pasado. Su juventud, personalidad y talento, sin dudas, le permitieron ganarse el respeto de otros corredores de mayor experiencia y la admiración de los fanáticos. Muchísimo para un jovencito de 19 años que recién completó su segunda temporada en la categoría. 

El ascenso de Max en el automovilismo fue meteórico. A los 4 años y medio andaba arriba de un kart siguiendo los consejos de su padre Jos, quien llegó a competir en la F-1 a mediados de la década de 1990 para Benetton, Arrows, Tyrrell, Minardi, Footwork, Stewart y Simtek. Rápidamente demostró su talento y su casa comenzó a llenarse de trofeos ya que en nueve temporadas en karting consiguió 22 títulos en diferentes campeonatos (fue campeón mundial en 2013 y también conquistó el cetro europeo en un par de oportunidades). “Mi madre también tuvo éxito en karting y lo mismo con Victoria, mi hermana menor. Nunca, desde que tengo memoria, quise ser otra cosa más que piloto de carreras. Ahora llegó mi turno”, admitió alguna vez.

En 2014 pegó el salto y debutó en el automovilismo directamente en la Fórmula 3 Europea. Terminó tercero en el torneo, aunque su suceso más grande fue ganar el Master de Zandvoort. En esa misma época fichó para ser tester de Toro Rosso en la Máxima y con 17 años y tres días se convirtió en el piloto más joven en manejar un vehículo de la especialidad durante los entrenamientos del Gran Premio de China. “No estoy para nada nervioso. Estoy donde siempre quise estar: en el cockpit de un coche de Fórmula 1. Estoy bien preparado. La dura escuela de mi padre ha dado sus frutos”, dijo en aquel momento.

En el festejo de su primer triunfo en el GP de España.

En el festejo de su primer triunfo en el GP de España.

 

Su debut oficial en la F-1 ocurrió en 2015 con el equipo B de Red Bull. Consiguió dos cuartos puestos como mejor resultado (en los GP’s de Hungría y Estados Unidos) y fue reconocido como el mejor debutante del año. Hasta ese momento nada hacía suponer que su campaña deportiva daría un vuelco tan drástico poco tiempo después.

Tras comenzar el 2016 con Toro Rosso -y no lograr grandes resultados-, Verstappen fue promovido a Red Bull Racing para reemplazar al ruso Daniil Kvyat, quien había tenido un polémico incidente con el alemán Sebastian Vettel (Ferrari) en el GP de China. Sin dudas, fue la oportunidad que Max tanto había esperado y no hizo otra cosa que aprovecharla. Se estrenó con RBR con una victoria en el Gran Premio de España y quedó en la historia como el piloto más joven en ganar un GP con 18 años, siete meses y 15 días.

A partir de ese momento su figura fue creciendo y terminó el certamen con otros seis podios y varias batallas ganadas sobre rivales de mayor experiencia como su compañero australiano Daniel Ricciardo, Vettel, el finlandés Kimi Raikkonen (Ferrari), el alemán Nico Rosberg y al inglés Lewis Hamilton (ambos de Mercedes).

Nunca, desde que tengo memoria, quise ser otra cosa más que piloto de carreras"

Max Verstappen.

 

Fueron tan brillantes sus actuaciones que los responsables de los equipos de la categoría lo eligieron como el segundo mejor piloto del torneo detrás de Hamilton y delante del campeón Rosberg. Además, la maniobra con la que superó a Nico sobre la pista húmeda de Interlagos en Brasil fue reconocida como la mejor del 2016 (aunque en aquella carrera se cansó de realizar todo tipo de sobrepasos que merecieron el aplauso de todo el paddock).

En acción sobre el Red Bull.

En acción sobre el Red Bull.

 

En medio de su ascenso Verstappen tuvo que sufrir una catarata de críticas. “Es un tipo con mucho talento, pero necesita que le guíen. Está desperdiciando grandes resultados todo el tiempo y la F-1 se basa en los resultados”, disparó el finlandés Keke Rosberg tras uno de los tantos encontronazos de Max con Nico, su hijo. “Es uno de los mejores pilotos que he visto en mi vida, pero debe actuar con cuidado porque está teniendo muchos accidentes y muchos toques, y siempre dice que no es su culpa. Eso está mal y no es verdad, tiene que pensar un poco más, y si lo logra será el mejor de todos los tiempos”, aseguró el austríaco Niki Lauda, jefe no ejecutivo de Mercedes.

Las opiniones en contra del joven holandés llegaron a tal punto que en medio de la lucha por el título entre Rosberg y Hamilton, desde el equipo alemán le pidieron a su padre que lo tratara de controlar “para que no interfiera” en la definición…

Claro que Max tiene sus defensores. El inglés Christian Horner, responsable de Red Bull Racing, lo llenó de flores por sus actuaciones: “Su momento más destacado no fue sólo Barcelona, también fue fuerte en Montreal, pilotó de una forma brillante sobre mojado en Silverstone, anduvo muy bien en Austria, completó grandes carreras en Japón y en México… Brasil fue, sin duda, su mejor exhibición de pilotaje y también lo hizo muy bien en Abu Dhabi. Max se ha señalado a sí mismo como un hombre para el futuro de la Fórmula 1”.

Las críticas no cambian las cosas para mí, en la pista hago lo que sé hacer. Tendrán que acostumbrarse a eso, supongo"

Max Verstappen.

Otro que tampoco se quedó corto con los halagos fue el ex piloto austríaco Helmut Marko, consejero de Red Bull. “Ha demostrado en muchas ocasiones que está a años luz de un piloto común de F-1. En el GP de Brasil, por ejemplo, mostró que no sólo está por encima de la media, sino que será un grande. No comete errores dos veces. Definitivamente, está listo para pelear por el título”, aseguró. Y agregó: “Ha traído un enfoque completamente nuevo a un reinado establecido. Les ha mostrado cómo deberían ser las carreras, cómo eran en el pasado. Recuerdo cuando chicos como Ayrton Senna y Michael Schumacher llegaron y también fueron muy criticados. Ahora tenemos a un joven hambriento con una actitud desafiante. No tiene debilidades salvo que a veces no es lo suficientemente paciente, pero ya está en proceso de cambiar eso”.

Por supuesto que Verstappen no necesita que nadie lo defienda. Además de hablar con sus resultados, también lo hace con sus propias palabras. “Mi padre me enseñó que nunca se alcanza la perfección, que uno siempre puede mejorar. Y esa fue mi motivación: ser tan bueno como para tener una oportunidad en la F-1 y luego convertirme en campeón del mundo. Las críticas no cambian las cosas para mí, en la pista hago lo que sé hacer. Tendrán que acostumbrarse a eso, supongo”.

El próximo reto de Max llegará cuando arranque la temporada 2017 de la F- 1 el 26 de marzo con el GP de Australia. Allí deberá demostrar que su ambición por ser el mejor sigue intacta y que, efectivamente, nació para ganar.

PorDiego Durruty